Novela histórica que pronto será publicada

La novela ¡Rey de Ispali! ha sido publicada por el sello editorial Ituci Siglo XXI (http://www.ituci.es/)


SI HAS LEÍDO EL LIBRO DEJA TU COMENTARIO

Procedimiento:

Primero picas sobre la palabra "comentarios" (debajo del texto). Se te abrirá un rectángulo blanco para introducir texto. Introduces tu comentario en el lugar habilitado. Tras introducir tu comentario pasas a la pestaña inmediata inferior "comentar como" y le das a la flecha hacia abajo. Te sale un menú desplegable. Selecciona "Anónimo". Por ello, si quieres que se te reconozca, tienes que escribir tu nombre o el nick que elijas con tu comentario dentro del espacio habilitado para el comentario.


Si tenéis identidad google (correo: fulano@gmail.com), podéis identificaros de ese modo. Cuando estés segura de lo que quieres decir, pulsas a "Publicar un comentario", justo en el botón debajo del anterior

lunes, 4 de octubre de 2010

¡Rey de Ispali!

San Hermenegildo ha pasado a la historia por su conversión a la religión católica y por el enfrentamiento posterior a su padre el rey visigodo Leovigildo, hecho que provocó una guerra civil que finalizó con su captura, martirio y decapitación en el año 585 d.C.
Unos años antes el joven príncipe llega a Sevilla, nombrado por el rey duque de la provincia Bética, junto a su esposa, la princesa franca Ingundis.
¿Qué pudo ocurrir para que al poco tiempo abjurase del arrianismo y se convirtiera a la religión del antiguo imperio romano?

A partir de los escasos datos que aporta la época, José J. Ruiz Pérez entrelaza de forma deliciosa y atractiva en ¡Rey de Ispali! los motivos que pudieron llevar al futuro san Hermenegildo a tomar tan drástica decisión con la vida cotidiana del monasterio Honoriacense, abadía que se cree estuvo erigida en las cercanías de Sevilla cuando era superior de la misma el abad Isidoro, antes de ser obispo de la diócesis y conocido por toda la cristiandad como san Isidoro de Sevilla, mostrándonos al mismo tiempo la rutina de los copistas y percamenarii, de los herboristas y de la domus infirmatorii de la abadía, e incluso de los herejes de la época, utilizando a un joven médico, Ardo, como eslabón de enlace entre el príncipe y la vida monacal.